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Es una técnica quirúrgica que consiste en la corrección de las deformidades dentofaciales que es la mala relación entre los huesos maxilares. Esto condiciona que los dientes no contacten entre sí adecuadamente, provocando alteraciones en la masticación y en muchos casos deficiencias estéticas importantes.

 

El objetivo del tratamiento es conseguir por tanto la correcta oclusión de los dientes (que las piezas dentales encajen adecuadamente) mejorando la masticación y evitando futuros problemas (digestivos, de desgaste dental, articulares...), como la mejora de la estética facial.

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Saber si preciso una cirugía en muchos casos no es fácil por parte de la persona, puesto que toda la vida ha tenido esa cara y esa mordida y puede no conocer su problema real. En otros pacientes la deformidad es tan evidente que el paciente desde pequeñito presenta problemas graves de masticación y complejos importantes por su físico.

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En general el paciente debería consultar con el especialista si observa:

  • Mala alineación dental y mala relación entre los dientes superiores e inferiores.
  • Alteraciones articulares que le provoquen dolor, limitación en la apertura o cierre de boca o incluso chasquidos incipientes en la articulación.
  • Alteraciones faciales estéticas como exposición excesiva de la encía, mentón muy pequeño o demasiado grande, papada excesiva en personas jóvenes; o cualquier otra anomalía estética de los maxilares.

No todos los casos son quirúrgicos, puesto que los más leves se pueden solucionar con el ortodoncista.


Tipos de deformidades:

  • Clase II mandibular: la mandíbula está retruida (hacia atrás, lo que provoca que el mentón esté más posterior acentuando la papada y dando aspecto de cara de pájaro).
  • Clase III mandibular: la mandíbula está sobreproyectada superando los dientes inferiores a los superiores en el cierre.
  • Sonrisa gingival: enseñar en exceso la encía del maxilar superior bien en reposo o cuando se sonríe. Es señal de juventud la exposición de la encía superior pero su exceso distorsiona el aspecto de la sonrisa.

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  • Asimetrías maxilares: mentones desviados o un lado de la cara más caído que el otro.
  • Mordidas abiertas y paladar ojival: los dientes anteriores no pueden contactar entre sí, quedando un espacio entre el borde de los incisivos inferiores y los superiores que impide un correcto cierre de la boca e imposibilita el poder cortar los alimentos, suele provocar aumento de presión en los molares y futuros problemas con la articulación mandibular.